"Resbalones y caídas" o "tropezones y caídas" son los nombres generales para casos de accidentes causados cuando una persona resbala o tropieza en el piso, acera, escalera u otra superficie.
Las lesiones por resbalones y caídas pueden causar lesiones cerebrales
Para la mayoría de nosotros, las lesiones por resbalones y caídas son nada más que un simple momento bochornoso. Nos sacudimos, nos avergonzamos y nos vamos. Sin embargo, para algunos de nosotros, un simple resbalón o caída puede ocasionar una lesión cerebral grave. El mayor riesgo al caer es que usted pueda pegarse en la cabeza.
La parte complicada de las lesiones cerebrales es que la gravedad de éstas puede variar. Algunas personas que han sufrido una lesión cerebral, pueden solo sufrir de una conmoción cerebral leve, que puede ser manejada con la supervisión médica. Otros, sin embargo, pueden tener una lesión más seria que puede resultar en una gran hemorragia y en una fatalidad. Los investigadores han encontrado que las lesiones en la cabeza son la causa principal en la enfermedad del Alzheimer y demencias. Es por ello que los efectos de una lesión cerebral, puedan no verse hasta después de muchos años.
La fuerza del golpe afecta la gravedad de la lesión cerebral. Si usted se cae repentinamente sin tratar de detener la caída, su cabeza puede pegar en el piso con mayor fuerza y usted puede sufrir una lesión cerebral más peligrosa. Si usted se cae de una gran altura – de un techo o escalera- su caída alcanzará mayor velocidad y usted pegará en el piso con mayor fuerza, sufriendo así una lesión mayor. El lugar donde usted se cae, también tiene un impacto. El caer en un lugar donde su cabeza pegue en el pavimento o en una piedra, generalmente significa una lesión cerebral más severa que si hubiera caído sobre el pasto o césped.
Además de la fuerza, el área de la cabeza donde se golpea puede afectar la severidad de la lesión cerebral. Si usted se golpea en la parte trasera de su cabeza, usted tiene menos posibilidades de sufrir una lesión cerebral traumática, ya que su cuello protege su cabeza de un estiramiento o movimiento brusco. Si usted golpea su cabeza de frente, su cerebro se moverá en movimiento de vaivén y podrá estrellarse contra su cráneo y sufrir daños. Generalmente, una lesión severa en la cabeza, involucra el golpear su cabeza de lado. Cuando esto pasa, su cerebro se mueve de lado a lado o puede sufrir una ligera torcedura en el cráneo lo cual puede causar lagrimas profundas en el cerebro. Cuando usted se golpea su cabeza de frente, su hueso de la ceja, frente y nariz absorben el impacto, sin embargo, este no es el caso cuando usted sufre de un impacto en el lado de la cabeza.
Sin importar donde sufrió la lesión, si usted se ha golpeado la cabeza fuertemente, usted debe buscar ayuda médica. Si usted ha perdido la conciencia, tiene visión borrosa, tiene problemas al mantenerse despierto, sufre de dolores de cabeza, problemas de balance, o tiene cualquier otro tipo de síntomas, busque asistencia de emergencia, o haga una cita con su doctor para una evaluación médica lo antes posible. Aún cuando usted no tenga ningún síntoma, usted puede tener una contusión leve que necesite supervisión.
Si usted ha sufrido de varias caídas, usted tiene mayores posibilidades de sufrir una lesión cerebral. No espere a sufrir una contusión seria o algo mucho más grave. Acuda con su doctor para saber cuál es el problema. Usted puede tener una condición médica que puede ser tratada fácilmente o puede también estar tomando algún medicamento que puede hacer que pierda el equilibrio. De cualquier manera, su doctor puede ayudarle a mantenerse a salvo y a proveerle con las opciones posibles
Pero, ¿qué es el latigazo cervical?
Con ese nombre se conoce el mecanismo por el cual algunas de las estructuras que forman el cuello experimentan unos súbitos movimientos que los médicos denominan “hiperflexión e hiperextensión bifásicas”. Es decir, que cuando el conductor o sus acompañantes reciben un golpe en el coche, es fácil que algunos músculos del cuello se compriman por un lado y se estiren por el lado opuesto, volviendo luego a su posición inicial, como si se agitara un látigo en el aire al más puro estilo de Indiana Jones. De ahí, el nombre que recibe este fenómeno, que resulta especialmente grave en las colisiones por alcance, incluso a bajas velocidades, y en los choques laterales. En realidad, el latigazo no es más que un mecanismo, pero cuando este se produce de forma casi instantánea, el cuello tiende a lesionarse.
Para comprender el posible alcance de una lesión por latigazo cervical hay que tener en cuenta que el cuello es un estrecho canal móvil formado por vértebras, articulaciones, ligamentos y músculos por el que pasan nervios, vasos sanguíneos, el esófago, la traquea y la médula. Con todo eso metido ahí dentro, no hay que ser muy hábil para entender que una aceleración brusca o una desaceleración repentina, como la que se experimenta hasta en la menor de las colisiones, dañe algunas de las estructuras que componen el cuello, tanto en la musculatura como en alguna que otra vértebra que puede acabar rompiéndose por aplastamiento.
El espectro de lesiones puede ir desde el simple esguince leve hasta la sección medular con tetraplejia. Y en los niños no es extraño que se agraven las lesiones a causa de la desproporción entre cabeza y tronco, que aumenta las posibilidades de que el cuello sufra cuando tiene que hacer frente al latigazo. En cualquier caso, un simple esguince puede mantenernos fuera de combate durante varias semanas, ya que el proceso de recuperación acostumbra a ser lento y a requerir inmovilización. Por eso, suele ser incompatible con la conducción. Normalmente esta lesión se manifiesta con un dolor muscular acompañado de una cierta rigidez que responde a la necesidad que tiene el organismo de mantener inmóvil la zona afectada.
Pero el latigazo cervical puede acarrear otros daños, como son los dolores de cabeza, náuseas, vértigos, inestabilidad, dolor cervical, hormigueos en brazos… Y a medida que pasa el tiempo y el afectado ve que estas dolencias no se solucionan, sobrevienen problemas como los trastornos del estado del ánimo, que pueden llegar hasta la ansiedad y la depresión, y todas las consecuencias sociales, familiares y laborales que se pueden presagiar. De hecho, una baja laboral motivada por una lesión derivada de un latigazo cervical puede durar más de tres meses. Por eso, no resulta extraño que algunas víctimas leves de una simple colisión por alcance acaben perdiendo el trabajo y agravando así su estado anímico.
¿Cómo prevenir el latigazo cervical?
¿Vale la pena pasar este calvario? En absoluto. Sin embargo, aunque la tecnología nos ayuda cada vez más a mitigar el problema del latigazo cervical con la presencia creciente de reposacabezas activos en los vehículos, lo cierto es que todavía queda mucho terreno por recorrer hasta que la protección que se ofrezca a la cabeza sea tan eficaz como resulta el cinturón de seguridad sujetando el tronco del conductor y sus acompañantes.
Precisamente por esto, los mejores consejos que se pueden dar para evitar las lesiones derivadas de un latigazo cervical son los siguientes:
• Sentarnos adecuadamente. Una mala posición en el asiento, como la que adoptan involuntariamente nuestros acompañantes cuando caen dormidos o como la que toman muchos conductores al agarrar el volante con una sola mano.
• Mantener la distancia de seguridad. Si en un mal momento el conductor que nos sigue a medio palmo de distancia nos alcanza, seguramente nos llevaremos un buen latigazo.
• Anticiparnos al problema. Si nos acostumbramos a observar nuestro entorno, especialmente los vehículos que nos siguen, seremos capaces de predecir y hasta de contemplar en tiempo real una colisión por alcance. Aunque no sea plato de buen gusto, nos puede venir bien saber que alguien está a punto de colisionar contra nosotros para proteger nuestro cuello. ¿Cómo? Poniendo en tensión la musculatura del cuello, lo que formará un cojín cervical natural que hasta cierto punto nos protegerá.